lunes, 4 de febrero de 2013

Introducción.


“Miranda dice: Hey, ¿Qué tal?
Victor dice: Hola, mujer.
Miranda dice: Ando sin nada que hacer y se me ocurrió hablarte.
Victor dice: Pues parece que de la única manera en la que me hablas es cuando no tienes nada que hacer.
Miranda dice: ¡¿Cómo dices?! Empezaré a hablarte todos los días y te cansarás de mí.
Victor dice: Hahaha yo no tengo problemas con eso.
Miranda: Ya veremos... Seré más intensa de lo que nunca he podido ser”

Es increíble como una pequeña conversación con un total desconocido empezará a cambiar por completo la vida de la fiestera y espontánea Miranda Jaimes. Es realmente extraño cómo una persona que no conoce logra que ella prefiera su casa con su cama, su peluche preferido y su laptop un viernes por la noche que organizarse como toda una reina e irse de fiesta.

Victor Cox puede ser su príncipe azul, que llegó de la forma menos esperaba y mejor aún, ella no esperaba que fuera él. Pero, ¿Su nuevo amor virtual será su perdición? ¿Qué pasará con su famoso “chico de ratico”? ¿Ella está segura de que una relación a distancia puede funcionar? ¿Qué pasarán con sus amigos que nunca pierden la esperanza de verla un viernes en cualquier antro donde por decirlo de alguna manera vivía las noches de los fines de semana? ¿Qué pasará con su terrible desconfianza a los hombres? ¡¿Qué es lo que hace Victor Cox para que ella confíe tanto en él?

Miranda es una típica chica amante al baile, al buen rato con sus amigos, a los tragos shots que hacen en los bares de rock, a su cama, a su laptop, al patinaje, al chocolate y como si fuera poco, tiene unos pequeños comportamientos de niña pequeña como sus pataletas cuando no encuentra su peluche favorito y quiere dormir o tomar tetero cada tarde después del almuerzo mientras ve las estupideces que presentan en la tv. Es la típica chica que no le importa lo que los demás digan o piensen de ella; sólo hace las cosas para sentirse cómoda y disfrutar. Tan típica es que caga murciélagos como los dark, ah.

Miranda no caga murciélagos y no se pinta los labios de negro, pero no es una chica como todas las adolescentes de ahora. Es una amante a conocer personas alrededor del mundo y sueña con tener un gran medallón por su esfuerzo en el patinaje, no algo tan sencillo como un diploma o una típica medalla de oro falso. Miranda sale con sus locos amigos, pero no comete locuras como drogarse o pasarse con el alcohol, en su armario no hay blusas tan cortas como tops y si las hay, las combina con blusones rotos encima y sus shorts no soy de esos que llegan a la ingle y dejan mitad de tu trasero al aire. Su vestimenta es decente, sin perder su dignidad, le gusta dejar muchas cosas a la imaginación y dejarse desear como toda una diva.

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