sábado, 19 de mayo de 2012

Capitulo 1: Día normal.


Hoy no tengo que hacer nada, bueno, es como mi día libre, hasta mañana al medio día. Pero eso significa que tendré mi día completo con Rob. Un día para disfrutar sin interrupción.

─Rob, ¿Dónde estas?─Pregunté mientras arrastraba mis pies hasta la habitación.

─Aquí estoy amor─Me contestó este y su voz provino del cuarto.

─¿Qué quieres hacer?─Le pregunté mientras me tendía en a su lado.

─Lo que tu quieras─Contestó mientras hacia que quedáramos totalmente cubiertos con la colcha.

─¿Lo que yo quiera?─Pregunté mientras le besaba el cuello.

─Soy todo tuyo─Contestó mientras sentía como se erizaba.

Cuando pasé mis labios por su cuello por última vez este se giró para quedar encima de mí, quitó mis pantalones con los pies mientras con las manos quitaba mis tops. Él solo tenía una camiseta, se la quitó en segundos y abrí mis piernas para recibirlo.

Elevé un poco mis piernas, miré de reojo y él ya tenía su miembro totalmente erecto, quería que la penetración fuera más profunda. Mientras nos besábamos apasionadamente sentí que ya me había penetrado totalmente con su miembro, subí y bajé como pude con él encima. Me vine en ese mismo instante y cambiamos de posición. Estábamos totalmente coordinados.

Cambiamos a la posición de la amazona, él se sentó en el borde de la cama y yo me coloqué encima de él dándole la espalda. En la penetración yo tuve el control de todo, absolutamente todo, el ritmo y los movimientos. Antes de venirme completamente le pedí en susurros mientras él besaba mi cuello que me lo hiciera más rápido y así lo hizo.

Mientras seguíamos con nuestra cadena de besos y caricias sin fin pasamos al horizonte, él se recostó de espaldas en la cama y me recibió, yo con las piernas abiertas. Sentí una sensación de placer inolvidable y cada vez se hacía mayor la erección. Volvimos a recorrer cada parte de nuestros cuerpos mientras los uníamos para formar una sólo. Cuando llegamos al momento del climax, fue uno de los mejores éxtasis, jamás sentirás uno igual. Habían gemidos por parte de ambos, fuimos los dos los que nos vinimos, no yo sola. Terminamos nuestro gran acto con besos por doquier, quedamos demasiado exhaustos como para seguir, o eso creía yo.

Nos quedamos un rato tendidos en la cama, abrazados como buena pareja.

─Te amo, lo sabes─Dije mientras besaba su pecho.

─Yo también te amo─Contestó mientras respiraba el aroma de mis cabellos. Empezó a reírse─Hacer de Edward me dejó sus mañas, pero me gustan─Me contó el motivo de sus risas.

─A mi también me gustan esas mañas─Dije mientras lo miraba a la cara con una sonrisa.

─Te amo─Volvió a decirme.

─Yo te amo aún más─Le contesté mientras le daba un beso─Ya vengo─Dije mientras me paraba de la cama y caminaba al baño. Rob se quedó mirando mi trasero, antes de desaparecer completamente de la habitación, se lo menee sensual y brevemente mientras se me salían unas risitas.

Caminé hasta el baño y me metí a la ducha. Luego sentí las zancadas de Robert, este también entro al baño.

¡Que pegajoso, hombre!

─¿Te gustaría que te acompañara a bañarte?─Preguntó mientras sin permiso se metía a la ducha.

─¿Me ayudarás a bañarme?─Le pregunté molestándolo.

─No, me bañaré yo también─Contestó mientras abría el grifo.

─Eres un tonto─Dije mientras le pegaba en el pecho y lo besaba.

─Yo no soy tonto─Contestó entre el beso y metimos ambos al chorro de agua. Los besos pasaron a caricias, y las caricias pasaron a otra cosa.

Pegué un salto y enrollé mis piernas en su cintura, mientras en sujetaba y masajeaba mis muslos apasinadamente, entre cada beso y caricia volvió a llegar la erección. El inpulso me ganó y cogí su miembro para meterlo dentro de mí, cuando lo hice gemimos los dos llenos de placer.El agua caliente hacía que se sintiera una sensación aún más placentera que la anterior.

Buscamos varías posiciones para hacer en ese gran espacio que teníamos y las logramos casi todas, cuando llegamos al orgasmo quedamos complacidos. Aunque los dos sabíamos que queríamos más.

Terminamos nuestro baño y volvimos a la cama para disfrutar de una buena siesta. Nos tendimos en la cama y nos abrazamos para formar uno solo, de esa manera, él respirando en mi cabello y yo respirando en su cuello nos quedamos totalmente dormidos.

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